La historia de la moda a principios del siglo XX

A principios del siglo XX, la historia de la moda sufre cambios drásticos. Hasta el momento, el vestido que arrastraba el piso era la única opción para las mujeres. A partir de la década de 1920, la indumentaria empieza a ver nuevos cambios en el diseño de moda femenino. Es a partir de esta época que por primera vez empiezan a verse polleras cortas en las mujeres adultas.

Para algunos países, esta década fue un tiempo de cambios con respecto al papel de la mujer en la sociedad. La mujer empieza a luchar por sus derechos, y consigue comenzar a formar parte del mundo laboral y político. Estos cambios en el rol de la mujer tuvieron gran influencia en la ropa. La mujer se ve más liberada, y empieza a desaparecer el uso de vestidos largos e incómodos, así como los corsés y los escotes pronunciados. Ya no era importante resaltar la figura femenina, y por eso, las mujeres no sólo empiezan a usar polleras y vestidos más cortos, sino también pantalones. La ropa interior femenina también cambia junto al acortamiento de los vestidos y al decaer el uso de capas y enaguas. Por esta razón, se empieza a usar ropa interior más angosta y cómoda que entrara debajo de los pantalones y las polleras al cuerpo. Las mujeres también empiezan a usar el cabello bien corto.

Esta nueva tendencia persiste durante los años 30. Sin embargo, en esta década, Estados Unidos, uno de los países más influyentes en la historia de la moda, sufre una crisis económica conocida como la Gran Depresión que acarreó cambios drásticos en el mundo de la indumentaria. La inestabilidad financiera y la inseguridad que el país atravesaba hicieron surgir entre las personas una necesidad de reestablecimiento. Esto tuvo influencia en la moda, ya que se trató de volver a los valores y costumbres anteriores. En esta época la pollera vuelve a alargarse hasta por debajo de la rodilla y a acentuarse la cintura.

A causa de la inestabilidad económica, los materiales que se usaban para la fabricación de la indumentaria cambian y se empiezan a usar materiales sintéticos, y aparece por primera vez en la historia de la moda el cierre. Los guantes empiezan a ser una prenda importante de la vestimenta y, más adelante, cuando la situación económica comienza a mejorar, se empiezan a resaltar las mangas y los hombros. Los hombres en esta época dejan la formalidad de lado para comenzar a usar la camisa desprendida en los botones más altos, sacos más sueltos con estampados y diseños informales.

Con las mejoras en la situación económica en general, el uso de telas y materiales para el diseño de indumentaria había incrementado ampliamente, pero en la década del 40 vuelven a surgir cambios drásticos para la historia de la moda. Durante la segunda guerra mundial, muchos países optan por el modo ahorrativo con respecto a los materiales que usaban para la ropa, ya que la situación económica era delicada, y la mayoría de los fabricantes de telas destinaban sus productos al ejército. Se empiezan a tomar medidas con respecto a la cantidad de tela y el tipo de materiales que se podía usar para el diseño de ropa. En esta época, se deja de fabricar ropa que requería mucha tela. Todos los diseños se simplifican: no más mangas anchas y abuso de tela en ninguna prenda. Los sacos de los hombres se vuelven más cortos y sencillos y los pantalones más angostos para ahorrar tela. Tampoco se usaban botones en las mangas y bolsillos de las prendas ni los chalecos. Las mujeres usaban polleras con forma tubular, porque no requerían mucha tela, con cortes y diseños muy simples.